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Cuatro estudiantes del Instituto se irán a Intercambio

Julio 05, 2018

Francisca Ruíz Arias y Víctor Moreira López ambos del IIIA y Sofía Torres Estrada del IIB son los tres Estudiantes de Intercambio por el Rotary Club. A ellos se suma Esperanza Sandrock Aliaga también del IIB quien gestionó la experiencia por otra empresa.

Francisca irá a Francia, a Concarneau, al igual que Sofía que irá a Chambly, a diez minutos de París, Víctor en cambio irá a Finlandia a una ciudad ubicada en el centro sur Jyäskylä, Keski-Suomen, y Esperanza a Hazlet, Canadá. Ver Galería de Fotos

“Yo desde siempre he querido viajar y como se presentó la oportunidad de Rotary con la cantidad de estudiantes del Instituto que han vivido el Intercambio yo me animé, mi familia me dio la oportunidad de participar y salí aceptada. Mis metas son superarme como persona, llegar a madurar a partir de las experiencias que voy a vivir allá, quiero demostrar que soy una persona capaz, que puede lograr mucho. Espero no tener malas notas allá, que el idioma no sea una barrera tan grande, demostrar que si nos lo proponemos soy y somos capaces; que juntos podemos hacer más cosas aún con dificultades”, dijo Francisca.

Víctor por su parte agregó que “yo igual siempre he querido viajar pero al principio no estaba tan seguro que quería ir por un año, luego lo pensé y me decidí. Mis metas son ser capaz de aprender el idioma finés que es bastante complicado y ser capaz de integrarme a una sociedad muy distinta a la chilena. Ya sé que voy a tener cuatro familias, voy a estar tres o cuatro meses con cada una, decirles que voy a intentar integrarme y dar lo mejor de mí”, dijo Víctor.

Sofía también reconoce ir abierta a vivir nuevas experiencias y a poner a prueba su independencia.  “Yo desde finales de Septiembre del año pasado estaba viendo la posibilidad de irme de intercambio, vi las agencias y le conté a mis papás… A través de la Cami que se fue a Finlandia me contó de Rotary y pensé ‘qué entretenido’, postulé pero no me tuve fe pues por ser un programa de selección son muchos los que postulan y cuando me avisaron que quedé fue realmente una sorpresa. Ha sido un proceso súper lindo, he conocido a personas muy simpáticas y buenas, amigos que siempre uno va a tener y de diferentes partes de Chile. Mis metas allá son primero pasar la barrera del idioma porque yo no hablaba nada de francés, empecé las clases en marzo, hablo pero muy poquito; poder insertarme bien en la cultura que es muy diferente a la chilena y voy abierta a vivir nuevas experiencias; voy a tratar de ser como soy acá en Chile, pondré a prueba mi independencia, acá salgo sola y resuelvo mis problemas sola y quiero ver si allá sin estar con mi familia, con mis papás, igual lo puedo hacer”.

Sofía instó a los estudiantes que están pensando en la alternativa de realizar este Intercambio a que lo hagan con Rotary pues “en verdad es un proceso súper bueno y les va a ayudar a crecer como personas, solo tienen que animarse”.

“Todo empezó en Octavo Básico cuando le propuso a mis papás que quería vivir esta experiencia. Hicimos los trámites en primero medio y en segundo año lo finiquitamos. Encuentro que es una oportunidad muy linda, a la que no todos la pueden acceder; tener esta posibilidad de viajar a otro país, aprender un nuevo idioma es único y lo quiero disfrutar. Voy a llegar a un país y a un colegio totalmente desconocido, en un pueblito que tiene 180 habitantes, cuando yo llegue será de 181, y estoy muy emocionada; esperando ansiosa que llegue el día. Estoy muy feliz por poder ir y agradecida de mis papás que me pudieron pagar y dar las facilidades para que yo viva esta experiencia. Mi meta principal es aprender inglés pues llego a un colegio donde no hay canadienses, hay puros extranjeros de diversas partes del mundo que van para aprender inglés”, precisó Esperanza.

Los cuatro estudiantes ven con ansias, expectativa y con mucha ilusión la experiencia que les tocará vivir en los respectivos países. Con sus familias adoptivas, con quienes hasta ahora han tenido comunicación solo por correo electrónico, coinciden además en que esperan ser acogidos y tratados como sus hijos, “y que nos ayuden a adaptarnos y a valorar su forma de ver la vida”.