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Educadores ahondaron en la Teoría de la Integración Sensorial

Abril 13, 2018

Responder a los desafíos formativos, acorde a los signos de los tiempos, es un reto para todo educador. En este contexto, durante el Consejo General de Formación, Diego Vidal Madrid, Terapeuta Ocupacional del Instituto, compartió con los educadores el tema relacionado con la Teoría de Integración Sensorial relacionados con desajustes de la conducta especialmente en niños. Describió los sentidos que posee el ser humano, los cinco clásicos conocidos además del sistema vestibular o sentido del movimiento del cuerpo en el espacio –que favorece niveles de alerta del sistema nervioso- y el propioceptivo relativo a la contracción de los músculos o la relación del cuerpo con el ambiente. Ver Galería de Fotos

Tras su descripción, el profesional profundizó en los trastornos de la integración sensorial que a la base tiene un cerebro desorganizado que deriva en conductas desorganizadas o respuestas desadaptativas que es necesario reconocer para abordar de manera adecuada.

Al cierre de la exposición, Diego precisó que “lo que yo he pretendido es que logremos tener más comprensión con los procesos de los niños, que las conductas que observamos en ellos las abordemos como procesos de desarrollo, que podamos tener mayor atención a la diversidad de niños, y con los datos expuestos tengamos otras herramientas que nos faciliten el camino de la formación, siempre desde el respeto a la persona, como señala nuestro Proyecto Educativo”.

Durante su exposición Diego subrayó que entre los aspectos que inciden fuertemente en la génesis de los trastornos en los niños de edad preescolar y escolar está el uso temprano de los medios tecnológicos o ‘problema de pantalla’. La exposición a la televisión, celulares o ipod en niños de hasta seis años debiese ser, según expertos, de una hora al día pues su exceso genera problemas de integración sensorial con signos claros como la dificultad para permanecer sentado, bajo equilibrio y coordinación bilateral y baja tolerancia al esfuerzo; le cuesta la integración con sus pares, dependencia emocional, evitan actividades de movimientos neurobiológicos, entre otros. De ello se desprende, la importancia de los padres y de la familia en el proceso formativo de sus hijos, con tiempo dedicado a la demostración de afecto, a la contención, el diálogo y la escucha respetuosa que mira a la construcción de la persona desde la vivencia del amor.

Sin duda que se trata de un reto educativo que ha de ser asumido en conjunto, entre la familia y el colegio, a fin de responder con mayor altura de miras a la formación humana y cristiana de las nuevas generaciones.