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III Medio B vivió participativa y emotiva Jornada Espiritual

Noviembre 20, 2020

“¡Oh qué rico que todos tengan encendidas sus cámaras; qué lindo poder verlos!”, fue la expresión de Benjamín al ver encendidas todas las cámaras de sus compañeros y compañeras. Así con gestos de apertura y cariño entre ellos, los estudiantes de IIIB acompañados por su profesora jefe Hilda Schwerter, de Francisco Coñuenao, psicólogo, y del equipo de la Unidad Pastoral presidido por la Hna. M. Cecilia Añazco, subdirectora Pastoral, disfrutaron de forma amena y participativa de un feliz y emotivo encuentro con Cristo.

“Hoy Jesús sale a tu encuentro; te conoce y te ama tal como eres… Lo más hermoso de ti está en tu corazón”, les compartió la Hna. M. Cecilia quien, a la luz del evangelio que narra el encuentro de Jesús y Zaqueo, los invitó a adentrarse en la jornada.

Tras escuchar la invitación de Jesús que los llama por su nombre, porque quiere alojarse en sus vidas, los jóvenes trabajaron en grupos y dialogaron sobre las personas más cercanas para ellos y cómo cuidan la relación con los corazones que están a su alrededor.

A la hora del plenario destacaron en todos los grupos la familia, los amigos y las mascotas como los seres más cercanos; a ellos sumaron el profe Lenin y la profe Hilda, los padres, los hermanos, abuelos y primos. Y al referirse a cómo los cuidan, el énfasis estuvo en el diálogo y la empatía; a través de las visitas, del envío de memes, las expresiones de cariño y afecto que cada persona necesita en la vida diaria; a través de la escucha para que no se sientan solos, brindándoles atención y amor; siendo amables y empáticos; pensando en ellos, respetando sus emociones y no pasándolos a llevar.

Alejandro Rivera, expresó además que “en mi experiencia de vida de todos los años que llevo en el colegio me han formado como persona, destinándonos su tiempo, se los agradezco”.

Ignacia Mera agregó que “es lindo ver las caras con los nombres, como nadie pone las cámaras en las clases, poder vernos es súper lindo”; “yo hace mucho tiempo que no veía a nadie y ahora uno se siente más parte de algo”, agregó Benjamín.

A la luz de esa pertenencia y del texto de Mateo que narra la comparación del Reino semejante a un tesoro escondido en el campo, que quien lo encuentra vende todo lo que posee para comprarlo, Víctor Hugo Guerrero instó a los estudiantes a reflexionar en grupos acerca de cuáles eran sus propios tesoros y cómo Dios se refleja en ello.

“Nuestros tesoros son que nos amamos a nosotros mismos, que nos preocupamos de los demás, que sentimos mucha empatía y somos muy alegres… Dios se refleja en ello porque nos da razones para ser alegres y nos ayuda con nuestro amor propio”. “Para nuestro grupo nuestros tesoros son las buenas acciones y todas las buenas obras que hacemos día a día, que nos enseñaron quienes nos rodean y nos fueron forjando como personas, con el paso del tiempo; son la imagen de los valores que Dios nos enseñó a través de los seres que nos rodean”. “Nuestro tesoro y lo que todos tenemos en común es que somos empáticos y alegres, y eso se ve reflejado en Dios porque él nos enseña a ser empáticos y en el fondo todos hemos aprendido de lo mismo”. “Nosotros dijimos empáticos, positivos y alegres, esos son nuestros tesoros. Y eso se ve reflejado porque intentamos siempre pensar en el otro y tener buenas vibras”. “Nosotros destacamos la empatía y el compañerismo porque son los valores principales que nos forjan como persona y la presencia de Dios se refleja mediante estas actitudes buenas y concretas”.

Con la bendición a cargo de la Hna. M. Cecilia, los estudiantes agradecieron la experiencia vivida y tras ser enviados a vitalizar la misión, abrazaron con fuerza el desafío presente y el anhelo de ser una gran generación 2021, al cierre de su paso por el Instituto.